Música Hebrea

Cada pueblo ha utilizado el sonido de manera que ha diseñado sus propias escalas musicales: Diatónica-Pentatónica - 1/4 de tono (Babilónica) - 1/8 de tono (A. S.) - Dodecafónica (de la que Schönberg, músico judío, fue su creador) y otras muchas… Con ellas crearon distintos lenguajes musicales con los que expresar sus emociones.

Los hebreos tuvieron su propio sistema musical, de tradición semítica, e incluso llegaron a tener influencia persa y fenicia, deducible por el nombre de algunos de sus instrumentos, por ejemplo el kinnor (arpa triangular).

La música en la cultura hebrea tenía un papel de extrema importancia en el culto. De este modo se crea una cultura religiosa cantada monódicamente, es decir, sin instrumentos, y si los lleva en ocasiones es para anunciar el Rosh Hashaná, el Iom Kipur, y los instrumentos son: la shofar (en Jericó) y la hasosra (trompa y trompetas).

En la liturgia aparecen nuevas formas, como son las cantinelas y los salmos. Los salmos, compuestos por el rey David, son cantos tanto de dolor como de alegría. El más evocador y patético es el Salmo 22, que empieza: “Eloai, Eloai... ¿laura sabactani? Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”; salmo que será muy repetido por los judíos siglos más tarde ante las persecuciones de la Europa central, incluyendo la Shoah.

También hay testimonios escritos sobre cantos de carácter popular, ejemplo: El canto del pozo, Cantos de guerra, Cantos de Miriam y Débora… Estos cantos solían acompañarse de instrumentos específicos como: ugav, kinnor, tof, jatsotsera, jalil...

Con la caída del Primer Templo (586 a.E.C.) la música se tambalea, es a raíz de ello que se instituye la sinagoga como centro religioso y educativo de todas las tribus (a excepción de la de Judá), se encargará la trascripción de la Torá y adoptarán nuevas formas musicales, como son las alternancias de coros y solistas (influencia de los pueblos semíticos más antiguos).

Tras la conquista de Alejandro el Magno en el 322 a.E.C., la música judía se enriquece, pues recibe la influencia helenística y adopta la escala diatónica adaptándola a la judía, como consecuencia surge una hermosa combinación (quedan vestigios de ello en composiciones de judíos yemenitas).

Después de la caída del Segundo Templo en el 70 E.C., se codifica el Talmud y aparece una nueva Liturgia basada en la lectura de las escrituras. Esta música fue confiada a los levitas, grupo de 288 cantores e instrumentistas, organizados en 24 conjuntos de 12 miembros que participaban en todas las ceremonias cotidianas y grandes festividades.

Estos desarrollaron un sistema musical que recibió el nombre de Ta amim (acentos) que más tarde serán asimilados por el Gregoriano con el nombre de Neumas.

Hacia el primer milenio la música judía sufre una separación debido a la diáspora. A partir de estos momentos podemos hacer una clasificación y dividirla en tres tradiciones principales, basadas precisamente en las migraciones y su distribución geográfica. Son:

Tradición oriental: Que incluye la música de los judíos del Yemen, Irak, Persia, Siria y Palestina.

Tradición sefardí: Basada originalmente en la Península Ibérica y que en el siglo XV se dispersará hacia el N. de África, Italia, Grecia, Turquía, Holanda.

Tradición asquenazí: Incluye a los judíos de Alemania, Austria y Europa Central.

Las diferencias entre ellas se corresponden con las diferencias en la cultura, costumbre y prácticas religiosas. Así pues la asquenazí recibirá la influencia de la cultura musical europea; la sefardí de la música árabe y turca; y la oriental, de las melodías de Oriente Medio.

Dentro de ellas hay divisiones y subtradiciones; por ejemplo, la música de pequeñas comunidades como los samaritanos de la orilla este, los falasha de Etiopía o los judíos indios de Cochin.

Pero, a pesar de sus diferencias, todas comparten elementos unificadores. Todos los judíos cantan los mismos textos bíblicos en hebreo (en ocasiones en arameo) y tienen en común numerosos textos post bíblicos (la mayoría de las comunidades cantan también canciones en lenguas vernáculas como judeo-árabe, ladino o yiddish (dialecto germano medieval). Aunque son importantes las diferencias litúrgicas entre tradiciones, no obstante, los contextos litúrgicos son los mismos en todas partes y los marcos sociales para la música, y la música para estos marcos sociales, suelen ser similares en todas las tradiciones.{mospagebreak}

1 comentario:

Jemima Guerra Molina dijo...

BENDICIONES AL PUEBLO DE ISRAEL!!!